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teresa díaz guzmán

historias de la pena media: volver al «mercado»

Esta semana en que las grandes cadenas de tiendas y hoteles celebran San Valentín, parece obligatorio tener pareja y estar enamorada (de ella), dos conceptos que no siempre van de la mano. Por eso traigo a colación una frase atribuida a Frida Kahlo: «Donde no puedas amar, no te detengas», para que la imperiosa necesidad de un marido, novio, follamigo o polvo no nos ciegue.
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Hablaré en masculino por comodidad de los tipos a evitar pero tanto vale para hombres como para mujeres e igual me da que busques de tu mismo sexo o del contrario. Para mí, las mayores diferencias se establecen entre personas y no entre géneros.
El adultescente
Te lo follas entre cajas de pizzas y con el mando de la consola clavado en la espalda, por lo que, al terminar, acabas con un orgasmo (si hay suerte) y con un tatuaje friki en la espalda. A veces, además, te vas también con un problema resuelto: después de mucho tiempo sin acostarte con nadie, un polvo así, pim-pam, te pone de nuevo en funcionamiento.
Consejo: No repitas.
El follaoret
Este tipo de hombre no se quedó necesariamente en la adolescencia pero tiene tanto interés en el compromiso como el primero: ninguno. Será independiente, con su casa arreglada y su trabajo. Será atento, cariñoso y se preocupará por ti lo justo y os daréis un homenaje cuando a él le venga bien. El resto del tiempo, mensajes y llamadas imprescindibles para mantener tu interés y nunca en fin de semana.
Consejo: Solo funciona si tú también le utilizas a él.
El perro del hortelano
Ya sabéis, … que ni come ni deja comer. Pues eso: parece que sois novios pero no lo sois, juntos a todos lados pero nadie sabe que os acostáis porque, de cara a todos, solo sois amigos. Si le pides ponerle nombre a la relación, formalizarla, pondrá mil pegas pero si eres tú quien liga con otros, porque no sois nada, entonces quiere mear su territorio y tú crees que ahora sí sois novios… pero no: vuelta a la casilla de salida.
Consejo: Viento fresco.
El que ya está comprometido 
Tiene el morbo de lo prohibido y del secreto porque tú sabes que tiene pareja aunque no te lo haya dicho: solo llama en horario laboral, los guasaps llegan a partir de las 00:00 y desaparece los fines de semana. Engancha, sí, pero por mucho que mole, por mucha adrenalina que genere, es un callejón sin salida, un punto muerto. La mitad de la historia es pura fantasía, la tuya, y la otra mitad, lágrimas y soledad.
Consejo: Huye mientras estés a tiempo.
El niño
«Lo que tú quieras, cariño»: todo le parece perfecto y, al principio, te parecerá tu alma gemela o el ser más generoso de la tierra porque confluye con tus deseos. Error: no tiene poder de decisión, no tiene intereses… ni quiere que tú los tengas. Se deja llevar hasta que algo no le gusta; entonces, como los niños, protesta, llora y patalea, ¡oh, sorpresa! Pura manipulación.
Consejo: Salvo que quieras ser la madre o la criada de tu pareja –si respondes a esto con un sí, yo que tú me lo haría mirar–, puerta.
Fuera de esta muestra y de algún otro perfil a evitar que seguro que me he dejado, hay hombres y mujeres estupendos ahí fuera, seguro. Y ahora, valientes, aún os quedan tres días para conseguir pareja en este «mercado». ¡Ánimo!

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