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teresa díaz guzmán

Elvira Lindo, una mujer sabia

«Hay gente con una mirada limpia, gente lúcida… y luego está Elvira Lindo», así inició Mariola Cubells la conversación que durante dos horas mantuvieron estas dos mujeres en el escenario de Factoría Rambleta. La excusa –si acaso fuera necesaria–, la presentación del libro Noches sin dormir: último invierno en Nueva York.

noches sin dormir elvira lindo

El libro recoge, como un diario, la vida de la escritora en sus últimos meses en la ciudad donde ha vivido once años y en la que cualquier rincón que fotografíes te cuenta una historia. «Hace dos años, cuando supe que me iba, empecé a escribir cada día» con la intención de hacer una pequeña tirada para amigos pero la editorial quiso que lo compartiera con los lectores a pesar de ser un libro íntimo «que habla de mi mundo interior porque hace frío, porque a las 4 de la tarde es de noche».

En realidad, todos los libros tienen algo del autor, siempre, porque cuando uno escribe «está en una habitación solo y tiene algo de confesión», explica Elvira pero el pudor es soportable porque «cuando tú escribes te desdoblas y, aunque sea tu propia vida, es literatura». De hecho, cuenta entre risas que escucha Elvira Lindo «y no me reconozco».

elvira lindo sofa rojo

Quienes sí la reconocen son sus lectores que trascienden las barreras generacionales, como apuntó Montserrat Domínguez, la directora del Huffington Post, en una pregunta grabada sobre el secreto de ese éxito intergeneracional. Elvira lo tiene claro: el humor, por supuesto, y la claridad en el lenguaje, «aunque a veces esté mal visto literariamente pero a mí me gusta que me entienda todo el mundo».

Elvira, ya no escribes humor…
Juan Carlos Ortega, humorista radiofónico, le preguntó su opinión sobre «la gente que riñe» y Lindo ahondó en un tema recurrente en los últimos tiempos, cuando «todo el mundo ve conspiraciones en todas partes», que le sirvió también para explicar por qué ya no escribe humor:

El humor es algo que siempre produce mucha tensión porque la gente tiene que estar receptiva para reírse de todo, y en este momento en España es difícil.

Este país «ahora no está preparado para los Tintos de verano» que publicaba en el diario El País: una comedia de las tres cosas que les pasaban en un pueblo perdido de la sierra de Madrid a Elvira Lindo y su marido, Antonio Muñoz Molina, quien fue aludido en múltiples ocasiones a lo largo de la conversación.

elvira lindo antonio muñoz molina NY

La persona que hace una broma tiene que ser transgresora, incomodar un poco… «Yo he trabajado en televisión de guionista, y he hecho muchos sketches y siempre me han dicho que tengo vis cómica pero no era lo que más me gustaba de mí», confesó. Pero las redes sociales generan una presión importante «y tú eres un ser humano y cuando te insultan o dicen cosas feas sobre ti, eso te duele».

He tenido problemas con Manolito Gafotas en EEUU porque dicen que fomenta el acoso escolar…

La corrección política, que nació por causas justas y con la que hemos aprendido a cuidar nuestro lenguaje, se ha convertido en algo insostenible: «no podemos tener siempre un policía que controle todo nuestro pensamiento». Aun así, en el libro sí hay partes cómicas «pero yo tampoco soy la misma persona que cuando escribía los Tintos de verano», explicó Lindo.

Una mirada personal
Fernando Delgado, sentado entre el público, fue el invitado sorpresa de la velada. Tomó la palabra y se detuvo cariñosamente en la mirada de Elvira, por la que pasa la gente porque «incluso cuando habla sobre sí misma, habla de los otros, y a veces contempla con cabreo», mientras ella sonreía al escucharle. El escritor y periodista continuaba: «Hay mucha reflexión: escribe directa pero se mete en honduras», habla de ella, de su vida, «un matrimonio de escritores, de artistas, bien contado» pero también de su padre, «al que tuve la suerte de conocer». Al terminar, Elvira abrazó al que fuera su compañero de radio durante muchos años, cuando ella se metía cada fin de semana en la voz de Manolito Gafotas.

los libros de manolito gafotas, de elvira lindo

La ilustración del libro Noches sin dormir ha sido realizada por Miguel, el hijo de Elvira: «Yo soy una madre moderna pero he acabado descubriendo que las madres acabamos siendo madres, seas como seas y siempre quieres más información. Eso te reconcilia con la maternidad de toda la vida».

Y volvió más adelante a esa forma tradicional de ser madre: «Ahora mismo los niños se crían muy solos, con su padre y con su madre, pero nosotros tuvimos la suerte de vivir una infancia con mucha gente de nuestra familia y si te reñía tu madre, podías ir a refugiarte a los brazos de otra persona de tu familia». Destacó que para ella, las relaciones con los tíos, los primos… son muy importantes y se mostró encantada con la presencia entre el público de su tía Elvira, de Ademuz, donde ella pasó largas temporadas.

Nueva York
Este libro «es un paseo por la vida, con momentos muy intensos», en palabras de Mariola. Ahí reside la magia de la mirada de Elvira como ella misma explicó: «Son esas cosas que las vives y las apuntas. La maravilla es que puedas ir por la vida y no veas sólo lo que ve todo el mundo, sino que veas algo y que tú veas que puedes convertirlo en algo. Pienso: «Esto es algo que yo puedo contar»».

Dejar de ver Nueva York con ojos de turista «es un proceso largo». La historia se remonta hasta 1991, cuando fue por primera vez para encontrarse con Antonio, «que era mi novio» entonces. «Para mí, como para cualquier turista que viaja a Nueva York, todo era significativo» pero luego descubres que cada vez que entras en un supermercado suena Sinatra y deja de tener tanta importancia. «Mi teoría es que el ayuntamiento de Nueva York tiene una serie de figurantes, de extras, que salen al paso de los turistas. Un neoyorquino que se acerca a indicarte amablemente si te ve con un mapa», el dependiente de una tienda de perfumes que te identifica como europea y alaba tu buen gusto, etc. «Pero si perciben que quieres quedarte, te quitan esos extras y te enseñan a los neoyorquinos de verdad», concluyó su tesis.

elvira lindo camara

Es entonces, al pasar un tiempo, cuando «empiezan las incomodidades de vivir en un sitio tan ajeno; son cosas de la vida cotidiana y a veces te sientes un poco idiota porque no estás entendiendo la cultura, que es más seca que la mediterránea», como el valor que se da al dinero o la generosidad característica de los españoles. «No es un sitio donde me gustaría hacerme vieja pero también he aprendido cosas como la responsabilidad sobre nuestros actos, que aquí queda más diluida», destacó la autora, y «la libertad de ser tú como eres» porque aquí estamos muy condicionados por lo que van a pensar de nosotros pero en Nueva York son más libres. Su forma de ser más centrada en el individuo conlleva esas dos actitudes.

El cine
En el rodaje de La vida inesperada las condiciones fueron duras. Climatológicamente, fue un tiempo muy frío y el rodaje empezó nevando. Una parte del equipo era español y otra, americano, y «en el equipo americano, la implicación es mucho menos personal y Javier Cámara, que es el que da besos a todo el mundo…» lo pasó mal, según recordaba Elvira, porque allí no se establecen los lazos de familia que se crean en un equipo español. «Él se sintió un poco solo, un poco abandonado…», lamentó.
–Pues me parece que no –intervino Mariola y dio paso al vídeo de Javier Cámara:

Qué deciros… Q Elvira escribió maravillas para esta película…

«Javier es un actor superdotado, es increíble. Yo lo conocí cuando se estrenó Hable con ella en Nueva York y le dejé mi teléfono por si se sentía solo, y me llamó. Nosotros nos hicimos amigos entonces» y en una de las veces que nos vimos, «dijimos: «Nosotros tenemos que trabajar juntos» y pensamos que esto iba a ser facilísimo» pero empezó la crisis y el guión fue de productora en productora.

estreno de la vida inesperada

El actor inquirió en su grabación en si le hubiera gustado saber dirigir, si se lo había planteado. Elvira Lindo respondió que sí pero que no porque «son unos horarios…» y su respuesta arrancó la carcajada del público. «El cine es una fábrica de sueños porque todo es incómodo, todo es esperar… En La primera noche de mi vida hice un papel de guardia civil y allí estaba yo, vestida de guardia civil, venga a esperar…». Aun así, «el cine me ha servido de ventilación porque este oficio tiene mucho de solitario y cuando te relacionas con directores, actores… sientes que formas partes de un equipo. Eso también pasa en la radio».

La cultura americana
«Estamos tan acostumbrados desde pequeños que no nos es ajeno», afirmó la escritora. También hizo notar que el humor «tiene más de internacional de lo que uno piensa» y, aunque es cierto que a veces, «nuestro sentido de la comedia parece un poco exagerado o hacemos muchos chistes de escatología o de sexo», se entiende porque «el humor americano es más cercano al nuestro que el humor inglés, que es más sofisticado».

Voy a dejar de escribir novelas, libros.

Mariola puso fin a la charla porque tocaba hacerlo y porque aún quedaba la firma de libros, no sin antes insistirle a Elvira en que no puede dejar de escribir y pidió a los espectadores que transmitieran telepáticamente ese mensaje «porque necesitamos que sigas escribiendo». Elvira Lindo volvió sobre sus razones para dejarlo, porque «cada palabra que se escribe es una exposición y quisiera estar menos expuesta en estos tiempos». Y es comprensible, claro, «sobre todo, lo del periódico de cada semana es agotador» y «tampoco tengo una opinión formada de todo»… pero, remató, «no creo que pueda hacerlo». Aún hay esperanza.

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