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teresa díaz guzmán

Un paseo por la Valencia republicana

Una mañana de domingo, soleada y brillante, tal que ayer, fui de paseo por la Valencia de mis abuelos, la de sus años mozos. La tengo delante de mis ojos cada vez que voy al centro pero no soy capaz de verla sin la ayuda de alguien que sabe contar la historia. Afortunadamente, íbamos de la mano de José Azcárraga en la ruta por la Valencia republicana: seguid su página en Facebook para conocer nuevas visitas.

Valencia republicana

¿Sabías que las Torres de Serrano acogieron las principales obras del Prado durante la guerra? En una ciudad como la nuestra, con tanta humedad, pocos sitios reunían las características necesarias para conservar adecuadamente ese patrimonio. Las torres fueron uno y El Patriarca, el otro.

En la plaza de Manises, observamos el edificio del Palau de la Generalitat, comenzada su construcción en 1421 y terminada a principios del siglo XX. ¿Por qué no se nota la diferencia entre la piedra del siglo XV y la nueva? Porque el arquitecto utilizó una piedra que ya estaba a la intemperie y, por tanto, sufría el mismo desgaste que la del Palau: la del petril del río.

Estas dos preguntas son sólo una muestra de los muchos datos que ignoramos de la historia de nuestra ciudad. No puedo reproducir toda la ruta, obviamente, pero sí trazar un esbozo del paseo, para animaros a ir a la próxima ruta.

Valencia republicana

Desde el Miguelete se oteaba el cielo, vigilando la llegada de aviones. Más que verlos, los escuchaban con un fonoreceptor, que amplificaba el sonido de los motores y, entonces, avisaban a los ciudadanos con las sirenas. La única que se conserva está en la Plaza del Pintor Segrelles, enfrente de la Finca Roja. Al oír el aviso, la población corría a cubierto, entre otros sitios, a los refugios antiaéreos, que merecen una entrada propia.

La arquitectura de la época
La república es la época del racionalismo como estilo arquitectónico, basado en conocimientos científicos que sujetan los edificios con la estructura interna (vigas y pilares), mientras que, hasta entonces, los edificios eran sostenidos por las fachadas. Ese cambio trae como innovación, grandes ventanales en horizontal y ventanas en las esquinas, donde antes se colocaban las piedras angulares y fachadas redondeadas. Llegan también las persianas americanas –las que conocemos hoy en día como «normales»– y sustituyen las típicas valencianas que se colocaban en el exterior y se sujetaban con un cordel. Como curiosidad, los arquitectos firmaban sus edificios y aún pueden verse los nombres en muchos de ellos.

Valencia republicana

En la calle de la Paz, por ejemplo, se encontraba un hotel, donde también se alojaba la sede de la infancia evacuada, en el que se reunían muchos intelectuales que llegaron a Valencia en la época en que fue capital de la República. Todos ellos, intelectuales, artistas, también militares, milicianos y prostitutas, se reunían a hablar y divertirse en la misma calle, un poco más adelante. El Ideal Room era un café –en el cruce de La Paz con Comedias– del que aún se conservan varios elementos, como las cristaleras trabajadas en la parte superior de las vitrinas, como puede observarse en la foto.

Valencia republicana Ideal Room

Tras la derrota, se prohíbe el estilo racionalista por considerarse un estilo «extranjerizante» y se da una vuelta a lo castizo, añadiendo tejas, rejas, escudos y otros ornamentos a los edificios ya construidos. Sin embargo, el estilo racionalista, más económico, se traslada a las construcciones del extrarradio.

Proclamación de la II República
Tal día como hoy hace 83 años, se celebró en Valencia una gran manifestación espontánea, pacífica y festiva que iba colgando la tricolor en todos los edificios que le salían al paso, hasta llegar a la plaza de Emilio Castelar (actual plaza del Ayuntamiento). Esa plaza era el centro de todo para saber lo que pasaba en un tiempo en que no existía la televisión. O salías a la calle o te lo perdías.

Valencia republicana

Esa plaza ha cambiado muy poco desde los años 30. Entonces sin el balcón fallero –construido en los 60–, el edificio del Ayuntamiento aún muestra las señales de los bombardeos sufridos, tanto en su fachada como en la escalera de mármol. El material era demasiado caro como para reemplazarlo por completo, de modo que se recuperó lo que se pudo y se añadieron parches en las zonas dañadas. Por desgracia, ningún cartel explica esta parte de la historia.

Instituto Luis Vives, refugio del espíritu crítico
Terminamos la visita en el refugio del Instituto Luis Vives, que tiene una extensión de 17 por 32 metros y dos rampas de acceso desde el patio, ahora cegadas, por las que los alumnos bajaban directamente de las aulas al refugio. Casi todos los colegios tenían uno con capacidad para su población escolar, una muestra de la preocupación de la República por mantener la normalidad académica.

El edificio no es el original, ya que fue derribado en 1972 y reconstruido sin respetar ni siquiera la fachada. Se conservan, en cambio, la capilla, el claustro y algún elemento más. El uso del antiguo refugio como almacén durante la reforma supuso una gran pérdida de bienes y conocimiento, por ejemplo, de los valiosos fósiles de historia natural que acabaron pudriéndose allí abajo. El refugio también sufrió porque fue encalado como medida previa a convertirlo en almacén y, por supuesto, no se respetaron los carteles indicativos de la época, ni el sistema eléctrico y los accesos de ventilación fueron cegados. Aun así, puede visitarse.

Valencia republicana

Para saber más, mucho más de lo que he podido resumir aquí, podéis visitar la página de la Universidad de Valencia sobre la República en Valencia: www.uv.es/republica.

¡Feliz 14 de abril!

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