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teresa díaz guzmán

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Podemos cambiar el mundo

Sí, así de rotundo: juntos podemos cambiar el mundo. Llevo el subidón de la última concentración convocada por la Asociación de víctimas del metro 3 de julio. Hemos despertado, estamos despertando aún, da igual. De un tiempo a esta parte algo ha cambiado en la sociedad y parece que somos más críticos con nuestros representantes políticos. Ahora ya no nos da todo igual… será por la crisis. Igual…

He llegado a la Plaza de la Virgen a las 7 en punto y, tras la última campanada, el primer aplauso espontáneo. He acudido sola pero me sentía acompañada por todas esas personas que me rodeaban. Confío en que eso mismo sientan los miembros de la asociación con mi presencia. Los cinco minutos de silencio, en recuerdo de las víctimas, hoy con los ojos tapados, como reclamo de algo que es así sólo sobre el papel: que la justicia sea ciega. Al cerrar los ojos, se potencian otros sentidos. Escuchaba, como un zumbido, los clics de las cámaras de fotos, más intenso al principio. Algún niño lloraba, poco, y se oían gritos aislados a lo lejos. Un móvil ha sonado a mi lado, recordándome que, fuera de esta plaza, en alguna otra parte, la vida sigue.

concentración víctimas del metro valencia

Foto compartida en Twitter por @ClaraCampoamor1

 

Cinco minutos más tarde
De nuevo, aplausos y gritos, esta vez entre la gente concentrada: «Está podrida esta justicia». Y no es la justicia lo único que huele mal. La injusticia, la irresponsabilidad, el abuso de poder, la corrupción y la impunidad campan a sus anchas, más allá de este accidente de metro. «Algo pasa cuando se produce esa rotura entre la justicia y los ciudadanos», ha dicho Beatriz Garrote, presidenta de la asociación. No pararán hasta que los ciudadanos logremos que den explicaciones, que sepan que no son inmunes. «Eso será con la ayuda de todos. Seguimos esperando respuestas», concluía.

Seamos autocríticos: esto pasa porque se lo hemos permitido nosotros, los ciudadanos. Y no hablo sólo de los que votaron al Partido Popular, sino de todos nosotros. Los que nos cansamos de protestar, los que nos quejamos en los bares, los que no queremos ver las noticias porque estamos hartos, los que preferimos mirar para otro lado… y al final no hacemos nada. Me da igual lo que hagáis pero haced algo; por pequeño que sea, todo suma.

 

Beatriz Garrote concentración víctimas del metro

Foto de Los ojos de Hipatia

«Valencia es mucho más»
Beatriz, emocionada, lo explicaba mucho mejor que yo: también forman parte de Valencia esos «ciudadanos que han estado luchando por causas como el Botánico, el Cabanyal, la ley de dependencia, la educación pública, la sanidad… También la plataforma de afectados por la hipoteca, los iaio-flautas» y otras tantas asociaciones y colectivos que se le haya pasado nombrar. Es verdad que toda esa gente también es Valencia, esa ciudad que sale en la tele con cada nuevo caso de corrupción –porque parece que los tenemos todos–, y «se merecen unos políticos que los representen, no que les avergüencen».

Yo quiero que esos ciudadanos, esos que se comprometen por las cosas que valen la pena, seamos todos. Creo firmemente que podemos cambiar las instituciones para que estén realmente al servicio del pueblo. ¿Cómo? Pues no lo sé, pero acudir a concentraciones como esta puede ser un buen gesto. Próxima cita, el 3 de noviembre.

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