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teresa díaz guzmán

tardes-de-domingo

Domingos, tardes de fútbol

¡Lunes, por fin! Si hace unos meses me hubieran dicho que iba a estar deseando que llegara este antipático día, no lo hubiera creído pero sí, es cierto, ¡lo estaba deseando! Necesitaba que llegara para recobrar mi estabilidad mental y mi equilibro emocional porque, desde ayer a media tarde, vivo sin vivir en mí, vigilando mis movimientos, sin fiarme de mí misma… La vida de parada tiene estas cosas: descubres aspectos de tu personalidad que desconocías y no todos los descubrimientos son agradables.

tardes-de-domingo

Wally Gobetz

A los que no me conocéis os pongo en situación: no me gusta el fútbol. Hala, ya está, seguro que me he ganado un buen puñado de enemigos de esos que no tienen humor el primer día de la semana. En realidad, esta afirmación no es exacta –la del fútbol, no la del humor de los lunes– pero no entraré a justificarme: podría ser incluso peor. ¿Sabes esas situaciones en que quieres arreglarlo, después de meter la pata? Pues eso.

La cuestión es que, porque hay que comer de algo, me he pasado la gran mayoría de los domingos de los últimos tres años pendiente del deporte rey. Pantallas luminiscentes en tonos verdes y, como compañía, una veintena de periodistas deportivos comentando, más o menos apasionadamente, las jugadas. Unos más y otros mucho más. 😉

Roel Wijnants

Confieso que entre ellos me encontré bien, me divertí y hasta aprendí bastantes cosas. Muchas interesantes. Descubrí a mi Ponseti, el de SER Aventureros, en el carrusel y esa fue la música de fondo en mi mesa del trabajo. Era fútbol, sí, pero tenía la excusa de que era la SER. Seguía el #oídoenmisalón de @Latanace, pero eso era Twitter; estaba bien.

Sin embargo, ¿qué me pasó ayer? Aburrida, abandonada en 140 caracteres, me encontré, de repente, buscando un partido al hacer zapping. En realidad, me daba igual quién jugara. Sólo buscaba esa luz verde. Llevo dándole vueltas desde que he sido consciente. Creo que sólo es que echo de menos la redacción, a mis compañeros, mi trabajo… Eso, o que llevo años negando la evidencia.

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