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teresa díaz guzmán

Trabajo en casa, ¿la solución para los periodistas?

Al hilo del evento de El día de la oficina en casa, celebrado ayer y que os contamos aquí, me vinieron varias reflexiones sobre el trabajo en casa. Con la situación actual en España, en Europa y casi que también en el resto del mundo, estoy firmemente convencida de que el trabajo flexible será parte de nuestro futuro. No sólo en cuanto a lugar o espacio de trabajo, sino también por los horarios y las condiciones. Mejor dicho: es parte de nuestro presente.

Ahora mismo escribo este tema desde mi casa, con el uso de recursos de los que ya disponía antes de mi despido, pero también puedo hacerlo desde una cafetería o, incluso, desde el parque. Y, anteriormente, como diseñadora gráfica autónoma también trabajaba desde casa. En ocasiones, también en las oficinas de mis clientes, pero eso era una trampa para no tenerme en plantilla, claro.

Muchos profesionales están acostumbrados a trabajar en sus despachos, que es otro modo de decir «trabajo en un cuarto en mi casa», cuando no en el comedor o en un rincón de la cocina. Me viene a la cabeza el famoso Memorias de un hombre en pijama, de Paco Roca. Altamente recomendable.

Ikea

Este planteamiento es el que más me interesa del Día de la oficina en casa: para trabajar, la mayoría sólo necesitamos un móvil. Rafael Mena, un administrador de fincas, afirma que el correo electrónico les «permite trabajar en cualquier sitio que estemos, ganando movilidad». Hace referencia también a la especial situación de los autónomos, que tienen que «primar la reducción de costes y la productividad».

Concha Ruiz es co-propietaria de La casona de la Tía Victoria, una micropyme que sus propietarias gestionan a través de la tecnología: «en nuestro negocio, recibir un correo dos horas tardes, puede suponer perder un cliente». Por eso, para Concha es ventajoso llevar la oficina encima porque puede «trabajar a distancia, ser autónoma, sin necesidad de un experto que controle la tecnología, y ahorro dinero en desplazamientos».

Visto desde el paro, yo también lo veo todo ventajas. Como periodistas, basta un móvil para publicar un blog. Hombre, es verdad que un ordenador lo hace un poco más cómodo… pero, bueno, técnicamente es posible. Con ese mismo ordenador, puedes trabajar como escritor, community manager, diseñador gráfico, diseñador, web, ilustrador… Nada que no se haya hecho ya, mucho antes incluso de esta crisis.

Eso sí, como todo, tiene también algunos inconvenientes. Lo peor, para mí, es la ausencia de compañeros, la vida de la redacción… ¿Cómo solucionarlo? Quedar con compañeros para trabajar, compartir despacho, co-working… Lo veremos.

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