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teresa díaz guzmán

despedida

Despedida

Llamada al representante del comité para comunicarle los despedidos del trimestre. Sí, lo digo así, con tanta naturalidad, porque este procedimiento se ha convertido en una rutina más de la mayor parte de las redacciones del país en los últimos años.

Soy una de las despedidas. Tengo que esperar a que el gerente me llame para entregarme la documentación que acaba con nuestra bonita relación. Casi casi parece que esté rompiendo conmigo una pareja: no eres tú, soy yo; tú eres estupenda, es que yo busco otra cosa; y, lo mejor de lo mejor, podemos seguir como amigos. Y, quién sabe, algún día podemos retomar lo nuestro.

Llegados a este punto de la crisis –aceptaremos el argumento como animal de compañía– en la industria periodística, conozco a pocos compañeros que no hayan pensado al menos una vez que puede tocarles a ellos. Así que, mi primer consejo para todos ellos es que os pongáis a pensar ya cómo queréis despediros. Os adelanto unas cuantas ideas que me vinieron a mí, por si os ayudan a decidiros.

A las bravas

Grita a los cuatro vientos lo inútiles que son los jefes que te despiden, que van a arruinar la empresa y que los despedidos tendrían que ser ellos. Demuestras tu sangre caliente y tu mala leche pero no creo que el numerito te devuelva el trabajo ni tampoco que deje un buen recuerdo de ti. Hay una versión un poco más refinada… ¿Os acordáis del anuncio de Coca-Cola de «veo una vida nueva…»? Pues eso.

Mutis por el foro

Recoges tus cosas y te vas. Simple y rápida. Es lo que quieren en tu empresa, es verdad, pero también es más cómoda para ti si no quieres alargar el mal rato. Una vez pasado, habrá gente de la que quieras despedirte en persona y es tan fácil como organizar algo para verse: un café, una comida o una cena. También, con aquellos con los que no tengas tanta confianza como para quedar, podrás despedirte con un correo o una llamada.

Modo digno ON

Sólo apto para los profesionales más calmados. Me refiero a esos que tienen sus emociones bien enseñadas, de modo que sólo hablan si ellos quieren, no como las mías, que van por libre, y toman mi cara sin mi permiso. Si tienes este perfil, prepárate un buen discurso con lo que quieres decir (puedes incluir un par de ideas de la opción a las bravas pero dichas con educación y sin levantar la voz. Y, por supuesto, no olvides sonreír.

despedida

Está claro que, una vez en situación, las cosas se viven de otro modo y no siempre somos capaces de seguir un plan previo pero siempre es mejor tener algo preparado. ¿Cómo lo hiciste tú? ¿Cambiarías algo? O si, oh afortunado, aún no ha llegado tu momento, ¿cómo lo imaginas?

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