TOP
Image Alt

teresa díaz guzmán

tarta

el pastel de cumpleaños

-Vale, papá, luego me lo acabas de contar… Es que tengo un montón de cosas aún por hacer. A las cinco aquí.
Cuelga el teléfono, junto al sofá, donde anoche se quedaron todas las mantas tiradas. Se pone a doblarlas y un olor a chamuscado, aún leve, llega hasta su nariz. ¡Mierda! Corre hasta la cocina con la manta a medio doblar. Allí, el olor es más fuerte y, visto desde fuera, la parte superior del pastel se ve completamente negra.
Apaga el horno y deja la manta sobre la silla, abre la puerta hasta la mitad, acaba de doblar la manta y la lleva al comedor. Así gana unos segundos antes de enfrentarse al estropicio. No sé por qué se ha quemado si no ha estado aún la hora que le tocaba… Lo he puesto a las… ¿a qué hora lo he puesto? Nada más levantarme he hecho la masa y ya lo he metido en el horno, sí. Luego he ido a tomarme el café mientras leía el periódico. Ha llamado Carlos para avisar de que viene y he ido a hacer su cama, que aún tenía las sábanas de la última vez pero ha pasado mucho tiempo y las he cambiado. Al dejar las sábanas, he visto el cesto hasta arriba de ropa sucia y he puesto la lavadora. Me acuerdo de que he mirado el horno y estaba todo bien. Luego, total, tampoco he hecho mucho… He contestado el correo de la cena de chicas, he mirado si había algo más importante y me he despistado hasta que ha acabado la lavadora y he tendido. También he doblado la ropa que dejó ayer recogida Javier. Siempre la deja tal cual en el montón, aunque se puede doblar directamente la mitad, sin planchar. Claro, pensándolo bien… eso es más de una hora, claro. Parece que se me ha olvidado ponerle el tiempo al horno…
-Mami, ¿ya está mi tarta? ¿puedo verla?
-Claro, Carla. Mira.
-¡Hala! No es la de siempre. ¿Son lacasitos?
¡Prueba superada! Del bizcocho convertido en carbón sólo he podido salvar una capa de un dedo, algo reseca. Nada que no se solucione con almíbar: dos vasos largos  de agua, dos cucharadas de azúcar y cáscara de naranja. ¡Menos mal que hice aquel curso de decoración de tartas! El fondant que sobró y que nunca usé, ahora me salvará la vida. La nocilla les encanta a las nanas, así que servirá de cobertura, y encima el fondant. Ay, sólo hay blanco… Queda un poco simple. ¿Qué le puedo poner? Algo tendrá que haber… Y justo en el comedor he visto el bote de lacasitos. ¡Bingo!

Post a Comment